domingo, julio 03, 2005

Historia del INBA - Internado Nacional Barros Arana

El Internado Nacional Barros Arana, INBA, nace como resultado de la política del Presidente José Manual Balmaceda, en 1887, con la finalidad de impulsar la construcción de Escuelas, Liceos e Internados públicos en todo el país. Ilustrar al pueblo y enriquecerlo, después de haberle obsequiado sus libertades civiles y políticas, es la obra del momento y bien podría decir que es conformación anticipada y previsora del porvenir de la grandeza de Chile, dijo Balmaceda.
Para el mandatario El Internado es una necesidad social derivada de nuestras costumbres y de la dispersión de las dos terceras partes de la población en los valles y colinas del territorio.
La muerte de Balmaceda no impidió que su sueño fuera realidad. Al comenzar la centuria pasada al Arquitecto Francés Víctor Henry Villenueve diseño lo que seria el Internado Nacional en terrenos vecinos a la Quinta Normal de Agricultura, en cuatro manzanas de la calle Santo Domingo. El Instituto Nacional tenía un Internado cuya matrícula aumentaba cada año, lo que de motivó que se lo trasladara al local del futuro INBA y el 22 de Enero de 1902, bajo la Presidencia de Germán Riesco, el Internado abandonó su calidad de sección del Instituto Nacional para iniciar su vida independiente.
Su primer Rector fue el Ingeniero Agrónomo y profesor de castellano, Eduardo Lamas García, quien abrió el colegio el 20 de Mayo de 1902 a los alumnos de provincias.
Siete años mas tarde, a la muerte del ilustre educador, historiador, diplomático y político Don Diego Barros Arana, toma oficialmente su nombre. Lamas contrató a profesores suizos para proveer las asignaturas de matemáticas, física, química, ciencias naturales, gimnasia y francés, siendo muchas clases impartidas de dicho idioma. Hasta hoy una sección de patios interiores del Internado se denomina loa suizos, en recuerdo de estor maestros. Fraternidad, Ecuanimidad y Veracidad fueron principios que construyeron el código de ética de los alumnos. Allí estaban contenidos valores que serían muy preciados en las generaciones venideras cuando se fortaleció la idea de la familia Inbana: amistad y compañerismo para enfatizar una vocación de servicio a los semejantes; justicia, igualdad, disciplina, tolerancia y comprensión para atenuar las pasiones, vanidades y ambiciones humanas; y actitud recta y honesta para no lesionar la dignidad de las personas. Este fue el marco con que asumió la segunda Rectoría, en 1925, el Abogado y Profesor de castellano, Amador Alcayaga A.
El INBA era entonces una ciudadela con cine, piscina temperada, modernos laboratorios, canchas deportivas, academias, librería, correo, talleres, sastrería, etc. Y con un prestigio académico que comenzaba a ser reconocido en el exterior. Ex Alumnos venidos desde países hermanos y de las antiguas provincias comenzaban a enviar a sus hijos a estudiar en las mismas Aulas donde ellos se formaron. Hijos de inmigrantes Alemanes, Árabes, Judíos, Vasco-Franceses e ingleses confiaron al Internado la formación de sus hijos. En sus Aulas se hablaban idiomas y dialectos distintos, en una diversidad cultural, religiosa, étnica y social. El colegio albergó entre los años treinta a los sesenta unos mil internos anualmente. La excelencia de sus profesores, que compartían su tarea docente con clases en las universidades hizo posible que se gestara un micro clima intelectual sin precedentes. Dieciocho Premios Nacionales entre alumnos, profesores e inspectores- más una pléyade de hombres públicos entre artistas, científicos, políticos, diplomáticos, educadores, funcionarios internacionales, ratificaron el prestigio del INBA como centro formador integral de las nuevas generaciones. El propio Rector Alcayaga escribió el himno del Internado, verdadero devocionario de amor hacia el colegio donde se exaltan las virtudes morales de la juventud, se hace una apología al compañerismo y al amor a la Patria. El profesor de música Pedro Núñez Navarrete se encargó de ponerle la música. El tercer Rectorado correspondió al profesor de historia y geografía Orlando Cantuarias Valdivieso y el siguiente al profesor de Ciencias Naturales Eleodoro Cereceda. El primero introdujo la autodisciplina encargando a jóvenes del último curso de humanidades (enseñanza meda) el cuidado de sus compañeros, manteniendo además el antiguo sistema de inspectores estudiantes de carreras universitarias, muchos de ellos ex alumnos de colegio con el apelativo de serruchos. El terremoto de 1985 dañó considerablemente la estructura de los pabellones más viejos del establecimiento y desde entonces el régimen internado fue cambiado por el medio pupilaje.
Los liceos regionales, entretanto, habían crecido y fortalecido su enseñanza, de tal forma que disminuyó la presencia de estudiantes procedentes de los lugares más remotos del país. El Internado fue sometido, entonces, a la dependencia de la I. Municipalidad de Santiago.

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